En julio de 2019, durante una visita de campo de rutina a la comunidad indígena Shipibo-Konibo en Yarinacocha, Ucayali, el antropólogo Dr. James M. Vreeland, Jr. descubrió una planta de algodón imponente —de más de 3 metros de altura— con una formación de semillas muy inusual. Conocida como «algodón riñón» por sus semillas tan apretadas que se asemejan a un riñón humano, esta variedad no había sido documentada formalmente en las colecciones peruanas modernas.
A diferencia de las variedades de algodón comunes, que tienen de 8 a 10 semillas separadas por cápsula, las semillas del algodón riñón se agrupan en una sola formación fusionada. Aunque es reconocida por los artesanos locales, la planta no tiene un nombre específico en su idioma y simplemente se llama huasmen, la palabra genérica para algodón.
Coexistiendo con el «algodón áspero» (áspero) típico de la Amazonía, este algodón riñón pertenece al grupo de especies Gossypium barbadense y se alinea con los algodones Pakucho naturales tradicionalmente cultivados en la Amazonía peruana. Según los expertos en fibras, las cápsulas son excepcionalmente fáciles de desmotar a mano, liberando fibras extralargas y ultrablancas, algo inusual en una variedad amazónica.
Cualidades textiles confirmadas por pruebas de laboratorio
El Dr. Juan Lazo, Director del Instituto Peruano del Algodón (IPA), confirmó mediante análisis HVI (Instrumento de Alto Volumen) que el algodón riñón posee propiedades excepcionales:
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Longitud de fibra de 30–32 mm, similar al algodón Tanguis
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Alta resistencia de la fibra, comparable al Pima americano
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Alta micronaire (grosor de la fibra), típica del algodón de selva
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Color blanco brillante, con brillo similar al Tanguis y al Pima IPA 59
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Alto rendimiento de fibra por cápsula, comparable a las mejores variedades comerciales Upland
Si bien la fibra gruesa limita su uso en textiles finos, su resistencia y durabilidad la hacen ideal para aplicaciones de uso rudo como lonas, dril, ropa de trabajo, uniformes y capelladas de calzado.
A pesar de ello, no existen muestras de algodón riñón en las colecciones del IPA ni en las de otras instituciones peruanas. El Dr. Vreeland recuerda un hallazgo similar en el Valle del Tambo durante la década de 1980, pero la falta de interés institucional en ese momento impidió seguir estudiándolo.
Este redescubrimiento subraya la enorme diversidad genética de los algodones nativos del Perú y su potencial tanto para la conservación como para la innovación textil futura.

